Hoy es un día perfecto para alcanzar uno de esos sueños que parecen imposibles: volver a nacer. Verás que no es tan fácil como suena pero no por ello deja de ser posible. Estoy convencida de que tú y muchas otras mujeres que desean una vida plena y tranquila pueden lograrlo igual que todas aquellas que hoy cuentan parte de su vida como una historia (triste) pero lejana en el pasado y no como una realidad cotidiana.
Pero seamos ambiciosas, ¿qué tal si además de volver a nacer, también te das la oportunidad de amar a alguien?
Piensa que hoy es el día de tu nuevo nacimiento, abres los ojos y miras con extraordinaria sorpresa todo lo que te rodea; en tu cara, la expresión es la de una niña pequeña cuando descubre la magia de la vida y de la naturaleza. Todos los colores, las formas, las texturas y los olores son hermosos. Desde hoy, absolutamente todo lo que conoces, te es tan extraño como fascinante; respiras un ambiente distinto, observas el mundo con una mirada satisfecha y reconfortante.
Sentirás la curiosidad por descubrir todo lo que hay en este nuevo mundo que te rodea y, cuando estés dispuesta a comenzar tu nueva vida y darte todas las nuevas oportunidades que mereces y deseas, descubrirás a una persona cuyo rostro se antojará familiar pero irreconocible. Poco a poco esa persona que te inquieta con tan solo verla (pues te emociona y te acelera el pulso), establecerá un diálogo agradable y respetuoso contigo y se convertirá en tu guía y acompañante en esta nueva experiencia.
Esta persona es maravillosa, fácilmente podrás enamorarte y, cuando esto suceda, nunca más podrán separarse. Su poder sobre ti será como magia que transforma y, cuando en momentos parezcas darte por vencida, vendrá a tu encuentro para inyectarte ilusión y valentía.
Como si no supieras leer o hablar, te enseñará un lenguaje diferente al que hayas conocido antes de hoy: palabras que logren motivarte y darte fuerza, hacerte sentir única e irrepetible. Nunca te hará daño ni tratará de humillarte, no intentará burlarse de ti y tampoco va a competir contigo; crecerá junto contigo. Pero lo más importante es que cuidará de ti como nadie más lo hará. No permitirá que nadie te haga daño y si en algún momento sucediera, estará ahí para darte ánimo, apoyarte e impulsarte para que no te detengas y sigas siempre el camino hacia adelante.
En esta relación no habrá temor al abandono, no habrá heridas que cubrir o que sanar. Te ayudará a dirigir tu vida hacia donde tú quieres que vaya. Desde los primeros momentos, tomará tu vida en sus manos y dependerás absolutamente de sus decisiones; afrontarás las consecuencias de sus actos y le amarás con todo tu ser porque serás correspondida. La gente a tu alrededor notará de inmediato que algo nuevo hay en tu vida y será difícil esconder tus sentimientos.
Hoy, cuando te decidas a nacer, te vas a preparar para el gran encuentro. Abrirás tus ojos para verte en el espejo: tu piel, tus pies, tus manos y tu cabello; te arreglarás para ese encuentro maravilloso, escoge tus mejores prendas, las que te hagan sentir cómoda pero atractiva, sencilla pero elegante. Arregla tu cabello para lucirlo en su esplendor. Maquilla tus ojos, no para esconder la tristeza (recuerda que es tu nacimiento), sino para resaltar su entusiasmo y enmarcarlos como ventanas de tu alma. Ahora parece que de verdad has vuelto a nacer el amor te transforma y te hace brillar. ¡Estás irreconocible!
Y, por cierto, ya que tienes el espejo a la mano, acércate un poco más y observa con cuidado, ahí justo frente a ti ¿le has visto? ¡Por supuesto! ¡Eres tú! Esa persona de quien habrás de enamorarte en tu nueva vida eres tú. Por eso puedes volver a nacer y darte la oportunidad de vivir una nueva vida y ser la persona de quien querrás enamorarte desde hoy y para siempre.
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viernes, 19 de febrero de 2010
viernes, 9 de octubre de 2009
El autoconocimiento, un viaje hacia la infancia...
Presentes o ausentes papá y mamá son los referentes que nos marcan para ser, hoy por hoy, lo que somos: consentidas, demandantes, dependientes, autónomas, seguras ó temerosas en la forma de establecer relaciones con una pareja sentimental.
Si algo de esto te choca ¿será que te checa?
A veces sucede que reconocemos algo que nos disgusta (por ejemplo, que el galán nos deje plantadas para ir al cine), pero no establecemos un límite claro para que no vuelva a suceder y por el contrario, sin darnos cuenta, provocamos que se repita (aunque sea tardísimo hacemos lo posible por verlo olvidando que nosotras queríamos ir al cine).
La indiferencia, la agresión o la sobreprotección, vividas durante la infancia, se repiten en nuestra vida adulta porque son como el molde en el que ya la forma está dada y, sólo lo que coincide con esa forma es lo que experimentamos una y otra vez pues es lo que conocemos. ¿Alguna vez has pensado que más vale alguien malo por conocido…?
A través de nuestras historias nos vamos llenando la cabeza de falsas explicaciones y el corazón de acciones ilógicas que nos mantienen (con alfileres) en relaciones que realmente no deseamos: necesidades de reconocimiento, de afecto, de compañía; la necesidad económica o cualquier otra y, la verdad, es que necesitamos estar muy alertas ante estos “argumentos” (por no decir pretextos) que nos mantienen en esa relación pues en el fondo, y algunas veces sin notarlo, nos hace sentir mal. Las necesidades generalmente se convierten en ganchos que embonan perfecto con la dependencia.
Durante la infancia el temor al abandono se combate con buenos comportamientos, con dar lo que se espera para no sufrir rechazo, con no expresar sentimientos para no provocar enojo o simplemente buscando la forma de agradar para que no te hagan a un lado. ¿Alguna vez te dijeron que calladita, te veías más bonita?
Cuando se ha crecido en un ambiente en el que la responsabilidad por una misma se delega (pues hay que ver primero por los otros), y se compra la idea de que sufrimiento, enojo, impulsividad o cualquier reacción de los demás es consecuencia de lo que tú haces o dejas de hacer, entonces, no es difícil entender que la sumisión promueva el miedo a actuar, a tomar decisiones, a enfrentarse a la vida pues cualquiera de estas acciones, muy probablemente, tendría como fin terminar con la relación que (aparentemente) hasta ahora y para ti, da sentido a tu vida.
La otra forma de vivir es empezar por descubrir tu propia historia, entenderte y amarte tal como eres. Lo que tú no hagas por ti, nadie más lo ha hecho ni lo hará en tu lugar.
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