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miércoles, 7 de abril de 2010

¿Por qué siempre a mí?... Rompe patrones

Hay personas que piensan que para cambiar hace falta valor o, peor aún, hay quienes piensan que ante la fuerza de la costumbre poco se puede hacer. Sin embargo, una vida sin violencia no es cuestión ni de valor ni de costumbre.


Una de las razones por las cuales se viven relaciones agresivas y violentas puede tener su origen en rincones lejanos a tu conciencia y es necesario que eches un vistazo a tu propia historia.

Durante tu infancia, son múltiples los escenarios, como el hogar y la escuela, en los que se viven situaciones de control excesivo, pasividad o agresión y estos elementos se convierten, a lo largo de la vida en patrones, moldes que van dando forma a tus relaciones posteriores con otras personas. Estos patrones, hacen que de alguna manera encuentres justo a aquellas personas que se asemejan en su trato y en su conducta a aquellos modelos originales con los que te relacionabas.

Cabe mencionar que la descripción anterior no es una regla o un requisito indispensable para que se establezcan relaciones de violencia pero, si en más de dos ocasiones te has preguntado ¿Por qué siempre a mí?, ¿a caso todos los hombres son iguales? o, ¿por qué me tengo yo que encontrar a todos los malvados? es entonces momento de analizarte a ti misma para encontrar la raíz de tus elecciones. Nada habrá que te impida cambiar el modelo.

¿Cómo se le hace?

Ubica aquello que quieres en tu vida y en tus relaciones con los demás; actúa de manera diferente para generar cambios a tu alrededor; mejora la visión que tienes de ti misma dándote el valor que mereces y sobre todo teniendo en ti misma la confianza y la seguridad de que mereces otra forma de vida. Poco a poco, conforme trabajes en ti, verás con enorme orgullo que a tu alrededor hay otro tipo de gente; que sí existe, que es real y que no es solo parte de tu imaginación como también es cierto que una vida libre de violencia, tranquila y feliz, también es posible.

Hay muchas personas en torno a ti que estarán siempre dispuestas a ayudarte yen quienes podrás apoyarte siempre que sea necesario.

Tú eres como un imán y podrás atraer hacia ti todo lo que desees.

Piensa en todo lo que podrás lograr si, en lugar de buscar de acuerdo a un patrón establecido sin tu decisión consciente, favoreces circunstancias en las que tú verdaderamente quieres estar. ¡Estoy segura que te vas a sorprender!

lunes, 26 de octubre de 2009

Tu felicidad está en tus manos... ¡Decídete ya!


Justo antes del amanecer la oscuridad parece no llegar a su fin. Sin embargo, la luz aparecerá sutil, casi imperceptible pero inevitable. Puede suceder que las nubes impidan al sol brillar intensamente y que el frío nos invite a no movernos pero, sin importar el clima, sabemos que el sol sigue ahí y todo lo que hacemos para evitar que el mal tiempo interfiera con nuestra rutina, deberíamos aplicarlo también en aquellas situaciones en las que nuestros ánimos se nublan y nos sentimos chiquitas, tristes, inseguras o débiles.

Mucho depende del ánimo con el que nos enfrentamos al mundo. Buscar ser perfectas, además de innecesario, es frecuentemente inútil y nos deja con sentimientos de frustración que son contrarios a lo que deseamos.

Un día nublado se enfrenta preparando nuestra ropa para salir bien abrigadas y no enfermarnos. Sabemos que si no sale el sol pasaremos un día frío y que quizá estemos tristes por su ausencia. En nuestra cotidianidad deberíamos hacer igual. No todos los días son perfectos pero sí podemos prepararnos para aquellos en que las cosas se pongan difíciles; igual que cargamos nuestro paraguas por si llueve o el suéter para que no nos sorprenda el frío de la tarde, también debemos llevar siempre con nosotras la creencia firme de que podremos levantarnos y continuar.

No todos nuestros días serán soleados pero si además de un buen café cada mañana bebemos una taza de amor propio endulzado con terrones de confianza y paciencia, éstos harán del clima más adverso una experiencia para crecer y fortalecernos.

Podemos ser el sol y brillar o, permanecer escondidas tras las nubes. La forma en la que nos pensamos tiene mucho que ver con lo que esperamos de nosotras. Nuestras actividades cotidianas van de la mano con nuestra manera de enfrentar los problemas y las opciones que nos demos para resolverlos.

Si la lluvia del desencanto nos atrapó, busquemos el resguardarnos al cobijo de nuestros amigos. Pidamos consejo, escuchemos las experiencias de los otros y pongamos a prueba nuestra paciencia. Los cambios no suceden por arte de magia.

Encontraremos en el camino de la vida rutas sencillas pero también nos esperan sendas complejas y mal tiempo. Así como tomamos precauciones para cubrirnos del frío, seamos precavidas por si comentemos errores a lo largo de nuestro día. Si olvidamos el suéter del buen ánimo, recurramos a la bufanda del amor propio. No hay varitas mágicas para resolver los problemas. En cambio, contaremos siempre con nuestra capacidad para reponernos, tomar un respiro, evaluar nuestro comportamiento y fijarnos metas que sean alcanzables.

No pensemos en correr si aún no caminamos. El autoconocimiento y la fortaleza se construyen a lo largo de la vida, el empoderamiento no es una meta, es un proceso que nos va a permitir estar mucho mejor con nosotras y con el lugar que ocupamos en nuestro mundo.

No pongas en manos de otros tu dicha o tu infortunio. La única que tiene en sus manos tu felicidad, tu fuerza y tu vida eres tú. No le des a otros la oportunidad de hacerte daño, cada quien es responsable de sí. No hay excepción. Si se trata de buscar el bienestar, encuéntralo en tus gustos, sigue tus ideales y crece tanto como quieras. ¡Brilla para ti todos los días y realiza tus sueños!