Decidirte por una forma de ser o de actuar te obliga a renunciar a otra. Responsabilizarte de ti y de tu vida implica que nadie más responderá por las consecuencias de tus actos o por la pasividad/impulsividad de tus acciones.
Ojalá siempre fuera tan claro y la autonomía de las personas dependiera únicamente de cada uno. Sin embargo, en la realidad aparece la interacción con otros. Podemos pensar muy claramente que nuestro objetivo en la vida es uno pero nos encontramos haciendo exactamente lo contrario, siguiendo las voces de otros porque parecen sonar más fuerte.
Amar no significa entregarle nuestra vida a otra persona para que nos haga felices. Cuando así lo hacemos el resultado es el opuesto pes amar no significa aceptar lo que en apariencia se percibe como un “deber ser".
En nuestro esquema, debemos reelaborar aquello que entendimos erróneamente como amor pues el amor no duele ni castiga, no enferma ni condiciona, tampoco excluye, ofende o traiciona. No es egoísmo, no es negligencia, no es hostilidad. El problema es que cuando eso es lo que se ha recibido a lo largo de una vida, es difícil reconocer en otras formas el amor; algo que no conocemos es imposible de nombrar y, más aún, de construir.
Amarte es una necesidad que debes cubrir igual que la de comer o la de dormir. Nadie puede comer por ti o dormir por ti. Por lo tanto tampoco nadie puede amarte en tu lugar. En tu libertad respondes por ti y amas al otro por lo que es.
Dos pensamientos opuestos no pueden suceder al mismo tiempo. Aprovecha esta ventaja para que cada vez que te encuentres pensando en lo que te entristece, deprime o enoja, de inmediato busques un momento o un recuerdo en el que fuiste feliz, te enorgulleciste por algo o solucionaste algún problema. Analiza aquellas acciones que realizaste en función de lograr cosas y trata de repetirlas.
No te escondas detrás del “no puedo”, “es imposible” o “no es mi culpa”. Éstas son frases que te detienen y que, generalmente, te encadenan a otras personas para no enfrentarte a la oportunidad de crecer y ser TÚ MISMA. Pon en tus manos lo que necesitas y suelta lo que no te corresponde cargar: las historias, ideas, creencias o expectativas de otras personas.
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viernes, 26 de febrero de 2010
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